Una vez quería ir a un concierto, para llegar a él tenía que subir a un barco, así que después de clases fuí al puerto y subí al barco, el día era nublado entonces el puerto se veía lindísimo, cuando hacía fila en la aduana me acordé de aquella portada de disco que siempre encontraba en el cuarto de mi abuelo, garúa era la canción que me gustaba. Me subí al barco y llegué como a las 2 horas, fui a una tienda de música a comprar el boleto, llamé a alguien que no conocía pero que alguien más conocía que también iría al concierto, nos pusimos de acuerdo en vernos en algún lado y llegar juntos al estadio. Quedamos en una “estación de servicio” como dicen ellos, yo tenía una chamarrita blanca con azul que me encantaba y unos jeans que me había regalado mi papá tiempo atrás. Esperé y no llegaba nadie, yo no tenía celular ni idea si la persona se presentaría o no, después pensé que era una idiotez haberme quedado de ver con unos desconocidos para ir a un concierto en otro país, en donde todos para mí, eran desconocidos. Después llegó, me subí al auto, había muchas más personas, todos buena onda, me preguntaban de dónde y por qué y yo contestaba. Llegamos, el lugar es como en la tele, pero más grande, un aeropuerto queda cerca, mientras esperábamos a nuestro artista favorito pasaron dos aviones, había una luna gigante y uno de los chicos me dijo “mirá, ese avión qué cerca pasa de la luna, casi se estrella”, yo me reí y me quedé pensando en que qué bonito se veía todo, en la noche pero iluminado, por la luna, por nosotros y por la electricidad. Dijimos muchas cosas y esperamos, nos reímos con un cantante, que ahora, casi siempre que lo escucho, me alegra el día. Y después llegó, el que todos queríamos ver, ni siquiera en el boleto venía su nombre, decía “artista sorpresa”, no era sorpresa para nadie, todos queríamos verlo a él. Empezó y todo se movió, entre la gente y conmigo. Nunca lo había visto, es mucho más guapo cuando lo tienes enfrente, su sonido mucho más bonito y sus letras mucho más interesantes. Pensé que qué mal que me hubiera gustado tan tarde, y tenía unos compañeros al lado que dijeron “ahora se enciende un pucho y canta Bocanada” y así fué. Sentí que yo era invisible, atrás había un escenario que parecía tener un panel de globos de esos para ser pinchados con dardos en las ferias, todos blancos. Me emocioné y todo. Se terminó, se me quedó enredada una canción en la cabeza y la tarareaba, después caminando con la multitud llegamos al auto, todos tenían hambre así que fuimos por unas pizza. En el restaurante estaban encendidas varias televisiones y todas en el mismo canal, un canal ridículo y hermoso, en la imagen se veía que le quebraban un huevo en la cabeza a una mujer de edad. Yo me reí, pregunté si era en serio y todos se rieron de mi pregunta, o sea que sí era en serio. Después, el dueño del auto dijo que cumpliría años y que sentía raro, que sentía como si su vida fuera un reloj y se hubiera posicionado ya el minutero en “el cuarto”. Cumpliría 25. Yo les dije que yo cumpliría 20 y que vivía una crisis existencial por ello. Se volvieron a reír. Todos tenían al rededor de 25, así que mi enunciado parecía una ofensa, pero de verdad sentía raro. Seguimos comiendo pizza y empecé a hablar, monopolizando al autor de la frase de la luna y el avión. No me acuerdo de su nombre, pero me caía bien, me contó una historia que me gustó mucho.Terminamos y de comer y volvimos al auto, el dueño del auto y próximo cumpleañero me llevó hasta el hostal donde me quedaba. Me bajé contenta pero no quería irme, el chico de la luna me gustó, pero ni modo pedirle que se bajara. Además yo iba a cumplir sólo 20. Ahora todo es un poco más diferente, esta semana cumplí 27 y Cerati está en coma.
Esto lo escribí en Octubre del 2010, relatando el primer concierto de Cerati al que fui. Yo vivía en Montevideo y tenía 19 años, tomé el buquebus para llegar a BAs.

Ha sido mi himno en muchas épocas. Gracias Gustavo por crearla.

Te amo, feliz día del maestro y feliz cumpleaños.
theartofchalkboards:
Tate Modern| Past Exhibitions | Joseph Beuys: Actions, Vitrines, Environments

Blackboards 1972 and 1978
Beuys regarded teaching as an essential element of his work as an artist. He was a profoundly charismatic and inspirational professor at the Düsseldorf Academy of Art, where he taught a generation of German artists. Beuys’s relationship with the authorities at the academy was always stormy, and he was dismissed in 1972. However, by then he was expounding his theories of sculpture, democracy and green politics at conferences and art galleries around the world. These lectures were closer in spirit to Actions than to traditional academic practice, and the blackboards that he invariably covered in idiosyncratic diagrams and Beuysian slogans have come to be regarded as works in their own right. Several of the blackboards shown here are preserved from Beuys’s lectures at the Tate Gallery in 1972, which were described by the critic Caroline Tisdall as ‘a blend of art, politics, personal charisma, paradox and Utopian proposition’.

La Francesa (fragmento)

Un amor que no iba a durar mucho
Pero que a la postre resultaría inolvidable.
Eso dijo,
Sentada junto a la ventana,
Su rostro suspendido en el tiempo,
Sus labios: los labios de una estatua.
Un amor inolvidable
Bajo la lluvia,
Bajo ese cielo erizado de antenas en donde convivían
Los artesonados del Siglo XVII
Con las cagadas de palomas del Siglo XX.
Y en medio
Toda la inextinguible capacidad de provocar dolor,
Invicta a través de los años,
Invicta a través de los amores Inolvidables.
Eso dijo, sí.
Un amor inolvidable
Y breve,
¿Como un huracán?,
No, un amor breve como el suspiro de una cabeza guillotinada,
La cabeza de un rey o un conde bretón,
Breve como la belleza,
La belleza absoluta,
La que contiene toda la grandeza y la miseria del mundo
Y que sólo es visible para quienes aman.


Roberto Bolaño.

On the Heights of Despair,
E.M. Cioran

Demasiado Cerca

Me encuentro en un sueño, en la orilla izquierda del río Sena, ante Notre-Dame. Yo estaba ahí, pero en realidad no había nada que se pareciera a Notre-Dame. Un macizo edificio de ladrillo sobresalía un poco por encima de un alto revestimiento de madera. Pero yo me encontraba subyugado, pues me subyugaba la nostalgia. La intensa nostalgia de Paris, donde me encontraba en ese sueño. Pero, entonces, ¿a qué se podía deber esa nostalgia? ¿De dónde procedía pues su objeto, desfigurado e irreconocible? Lo que pasaba era que en el sueño me había acercado demasiado al objeto. La singular nostalgia que aquí me asaltó, en el corazón de aquel objeto que me provocaba mi nostalgia, no era la que entra desde lejos a través de la imagen. Era sin duda la feliz nostalgia que ya ha atravesado por entero el umbral de la imagen y de la posesión, y ya sólo conoce la fuerza del nombre a partir de la cual vive lo amado, y cambia, rejuvenece y envejece, y, carente de imagen por completo, es refugio de todas las imágenes.

- Walter Benjamin
“Sombras breves”, 1929

happily, happily, would I disappear
wishes and wasted breath
at closest dreaming
so far away

"Something memorable always happens."
John Cage’s Diary
Antony Crook, probably my favorite contemporary photographer.

John Cage y su sueño.

saatchionline:

SubversionDigital Photographyby Miriam SweeneyOriginal: $3,300.00
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